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HABLAR CON NUESTROS HIJOS DE NUESTRA INFANCIA

Hablar con nuestros hijos de nuestra infancia puede ser muy entretenido

Seguro que si alguna vez le has contado a tus hijos batallitas de cuando eras más joven, o le has enseñado la ropa, la música, los juegos, etc les ha entrado la risa.

No obstante,  si tienes tiempo busca fotos, documentos, recuerdos de tu infancia y enséñaselos. Si ves que no hacen mucho caso, comenta algo que les resulte divertido para atraer su atención.

Una vez lo hayas conseguido empezarán a preguntarte una cosa tras otra y tú al tiempo vas a recordar muchas cosas que quizás tenías olvidadas sin querer en tu memoria

Las fotos de cuando éramos pequeños nos hacen más humanos, y despierta la curiosidad de los hijos. Enséñales lugares que te traigan buenos recuerdos, emociones…

Déjales que te pregunten y tú responde con todos los detalles que puedas darles. Sin daros cuenta los minutos pasarán volando, o las horas. Tus hijos se identificarán con las historias a la vez que genera mayor vínculo familiar y son más conscientes de donde vienen, de cuáles son sus raíces.Para mí es un tema importante, porque las generaciones van sucediendo y cuando ya es tarde, te das cuenta de cuántas cosas hubieras preguntado a tus abuelos, a tus padres en su caso, y que ahora ya no es posible.

En cuanto a los juguetes si todavía los guardas (supongo que algunos, los que realmente marcaron tu niñez), enséñaselos y habla sobre ellos, sobre lo que a ti te suponía jugar con todas aquellas cosas. Por eso incido mucho en la selección de juguetes, que puedan perdurar a lo largo de nuestra historia porque es parte de nuestra vida.

Si te das cuenta de que tus historias les interesan puedes organizar una excursión a esos lugares que te acompañaron durante tu infancia, y dedicar a tus hijos toda la atención del mundo. Es importante que tus hijos comprendan de dónde vienes tú, y qué es lo importante para tí porque esa es la herencia real que les dejarás, tus anécdotas, tus vivencias, tus ideas sobre las cosas… lo demás es material pero esto perdurará en el tiempo.

A mi hijo todos  los veranos nos vamos al pueblo donde yo pasé mi niñez, y quiero que lo sienta y lo viva como yo lo viví, a su manera claro, porque él es otra personita. Me gusta verle en contacto con las nuevas generaciones, con sus primos, o con gente muy mayor que le lleva 80 años, me fascina. Ver sus reacciones a lo que le dicen, sus caras…

Ya siendo mayores pueden ir anotando cosas, se puede hacer un cuaderno o un árbol familiar, lo cual les puede entusiasmar insospechadamente. Pero si los involucras, querrán conocer más.

Es necesario que transmitas el valor de la familia y de las generaciones anteriores, y de las que vendrán. Los recuerdos son la vida en sí misma y sin estos recuerdos es muy difícil ser feliz.

 

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