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LA PERDIDA DE UN SER QUERIDO

Baby Caprichos es una empresa, sí, una empresa con unos ideales, con una cultura de infancia muy arraigada, y con unos valores que intento transmitir a través de mis productos y a través de mis colaboraciones y mi blog.

Pero Baby Caprichos es una persona, concretamente una madre de familia con estudios de Empresa. Una madre como cualquier otra, ni mejor ni peor, soy la madre que quiero y puedo ser. Ni soy perfecta, ni muchas veces hago lo que predico, porque como persona, me equivoco y rectifico.

Hoy quiero acercaros algo más de mí. Para mí es un mal día. Hoy hubiera sido el 81 cumpleaños de mi padre, que por desgracia, murió en diciembre de 2017 a la edad de 79 años de edad. Es un día triste… muy triste.

La pérdida de un ser querido es muy dolorosa, y, aunque forma parte de la vida, no puedes evitar llorar, y preguntarte ¿por qué?.

Mi familia ha sido desde siempre de valores muy tradicionales, mi padre ha sido todo un ejemplo de superación. A su padre no le conoció porque tuvo que salir huyendo a Francia cuando comenzó la Guerra Civil, hubo encarcelamientos de mi abuela, de mis tías-abuelas, de mi bisabuela. Toda una historia contada desde un bando. Mi abuela murió de dolor, de pena, de no poder ver a su recién marido. Cuando él se tuvo que ir, mi abuela estaba embarazada y nunca nunca, mi bisabuelo conoció a su hijo porque murió en una explosión de una mina en Cransac- Francia.

A los 8 años mi padre fue un niño huérfano… con una familia que le adoraba pero no tenía a sus padres. Se incorporó a la Escuela militar con 18 años, a aviación militar y con los años acabó en aviación civil como Operador técnico de vuelo. Su vida ha dado muchas vueltas, muchos giros, y su niñez y su juventud quedaron marcadas por estos hechos.

Es duro, muy duro… por eso pienso cuán importante es la infancia, ningún niño se merece esos traumas, y ningún niño debería crecer sin sus padres. Es un período delicado, de crecimiento personal, de construcción de relaciones sociales, de aprendizaje, de auto superación.

Mi madre tuvo una infancia más feliz, nunca pasó necesidades, mi familia era del otro bando… cosas de la vida. En una guerra no hay ni vencedores ni vencidos, sólo dolor y muertes, y hambre…

Se conocieron muy jóvenes, mi madre tenía 19 años, y él 26. Y al año se casaron. Con 25 años mi madre ya nos tenía a mi hermana y a mí, y 13 años más tarde vino mi hermano, con un pan debajo del brazo porque en su momento mi padre volaba en Spantax y si recordáis, algunos que seáis más mayores, la compañía quebró y estuvo en el paro 2 veces. Pero nunca nos faltó de nada…

Cuando digo que mi hermano vino con el pan debajo del brazo, frase popular, es que en ese momento le llamaron de Iberia, y hasta ahí voló el resto de sus días.

No fue el padre perfecto, pero era mi padre, y lo hizo lo mejor que supo. Las circunstancias te moldean como persona, al igual que mi madre. Todos los padre lo hacemos lo mejor que podemos o sabemos para criar a nuestros hijos.

Hoy doy gracias a mi padre por enseñarme valores como la lealtad, la honradez pero sobre todo a no aceptar a veces situaciones que se dan en la vida porque “debe ser así”, aunque comulgó muchas veces con cosas que no le gustaban por “respeto” hacia otros seres queridos.

Mi madre me ha enseñado “el valor de la familia”, siempre uniéndonos a todos, intentando mediar entre nosotros, y entre sus hermanos, siempre pacificadora y buena hasta no poder más.

Hoy mi padre hubiera cumplido 81 años. Hoy no estoy feliz, estoy muy triste y estoy llorando, ¿por qué no decirlo?. No tengo ganas de nada, y quería transmitirlo.

Detrás de las empresa hay personas, personas que sufren y padecen, que tenemos días buenos y días malos y que intentas no transmitir en las RRSS o “de cara a la galería” pero no, lo siento, hoy no estoy bien. Sólo me ha salido desarrollar este post para descargar un poco los nervios, la pena, la ira, la frustración que siento…

Pero la vida sigue, mañana será otro día. La muerte forma parte del ciclo de la vida, no hay más, somos polvo de estrellas.

Los niños deben ir asimilando estas situaciones, no importa que te vean llorar, soy persona y como tal me equivoco, sufro, pido perdón… y eso es lo que quiero en mi hijo. Que desarrolle habilidades para la vida, como la empatía, la asertividad, que pueda demostrar sus sentimientos libremente como lo hace su madre.

Expresar nuestros sentimientos es un ahogo, es ir dejando el lastre o la angustia que llevas dentro para poder seguir viviendo. Y eso es lo que nos forma como personas.

Perdonad pero hoy no estoy feliz. No voy a publicar ni compartir nada. Tan sólo quería desahogarme un poco y la mejor manera para mí es escribiendo. Y porque quiero que sepáis que soy Elena, que sí, que tengo una tienda con la que intento ganarme la vida honradamente, pero ante todo soy persona.

Feliz miércoles.

Elena

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